Cuando el empleo de la mano de obra se ha vuelto precario y transitorio y ha sido despojado de toda perspectiva firme (y menos aún garantizada) de futuro y por lo tanto se ha vuelto episòdico; cuando prácticamente todas las reglas concernientes al juego de ascensos y despidos han sido torcidas o alteradas antes de que el juego termine, la lealtad mutua y el compromiso (entre trabajo y capital) tienen pocas posibilidades de brotar y echar raíces. El espacio del empleo se parece más a un predio para acampar, que uno visita durante apenas unos dias y del que puede irse en cualquier momento si las comodidades que prometían no eran tales, que a un domicilio compartido en el que uno se siente obligado a tomarse el trabajo de elaborar pacientemente reglas de convivencia aceptables.
Probablemente la actual versión "licuada", "fluida" de la modernidad no augure el divorcio y finalmente la ruptura de la comunicaciòn, pero si presagia el advenimiento de un capitalismo liviano y flotante, signado por el desprendimiento y debilitamiento
de los lazos entre capital y trabajo. Podríamos decir que este cambio es idéntico al pasaje del matrimonio al "vivir juntos", con todos los gestos propios y las consecuencias estratégicas que implica, incluyendo el carácter temporario de la cohabitación y la posibilidad de que esa sociedad pueda romperse en cualquier momento y por cualquier motivo una vez que el deseo o la necesidad se hayan agotado.

Extractado y retrabajado del libro: MODERNIDAD LIQUIDA de Zygmunt Bauman.

P/D: si les piace el tema sigo con más !!

EL DEO